La música, ha sido por épocas quizás un ícono de identidad, un canal de comunicación de tipo sociológico, psicológico y hasta la comunicación química fluye tras la Música.

 

Vista de esta forma, las sensaciones que produce generan oportunidad para impulsar diversas campañas acompañadas por géneros que las respalden de manera dinámica y asertiva.  Actualmente, para impulsar la música a través de campañas publicitarias, la internet permite desplegar un mundo de oportunidades; un ejemplo de estas, pueden ser las manifestaciones culturales o imágenes de culturas, subculturas y/o transculturas que causen un impacto inmediato y a su vez un reconocimiento del género que se pretende promover.  De igual forma, reafirman la identidad, imagen además de la información adicional que pueden transmitir del artista, grupo o banda que se publicita.

 

En otras palabras, a través de la música se puede publicitar una idea, una moda y/o estilo.  Un perfume por ejemplo, de acuerdo con su fragancia y género, podría llevar como fondo musical un toque sensual que lo caracterice o defina en su fragancia;  o un corte electrónico, que lo definiría como fresco, para deportistas o una fragancia sencillamente casual.

 

La relación entre la música y la publicidad, suele ser recíproca.  Una canción puede causar recuerdos de un buen café, o un buen café puede recordar una buena canción; una buena voz, un buen artista.  En la década de los ochenta, una reconocida marca mexicana de dulces, usó como jingle la reconocida canción “Raindrops Keep Fallin’ on My Head”, canción que se compuso en  1969 por Hal David y Burt Bacharach y que fuera la banda sonora de la película Dos hombres y un destino;  obviamente, su letra fue cambiada de acuerdo con el producto que se promocionaba en ese entonces y era cantada por un coro de niños.

Aunque actualmente no se encuentra dicho jingle, el tema quedó como recordación en gran cantidad de niños y niñas de la época, quienes luego conocerían el tema original y se enamorarían de este.  Hay que enfatizar, que para ese entonces solo se contaba con la TV y la radio;  y aún así, las campañas de publicidad a través de la música fueron un éxito.

 

De ese modo, se puede repensar en las redes sociales y demás páginas web, como herramienta de refuerzo para la música como dinamizadora de las campañas publicitarias, y en la creatividad de imágenes, sonidos e historias que se pueden forjar mediante la internet, a fin de promover un género, una canción, un artista.

 

Por eso si lo que se busca es posicionarse y posesionarse musicalmente o a través de la música, se puede intentar lo siguiente:

 

  1. Si de promover un artista o género se trata, buscar una marca reconocida como patrocinio, de acuerdo con el mensaje que se busca transmitir.  De tal forma, que si al buscar en la web determinada marca de zapatos, telefonía celular, etc, lo primero que aparezca en los buscadores sea la canción que se publicita.

Por otra parte, si lo que se pretende es publicitar una marca, una canción y/o género será suficiente para que esta sea lo primero que aparezca en los buscadores;  en youtube por ejemplo, al buscar determinada canción, puede aparecer la publicidad del producto por promocionar.  Un caso no muy lejano, es el de la reconocida marca de telefonía celular, que empleó grandes clásicos de la música, así como canciones de moda que causaran completa recordación en el público;  y a su vez, permitiera conservar en la memoria buenos temas musicales.  Así las cosas, le ha hecho creer a su público, que comprende y comparte sus gustos y hábitos;  en otras palabras, genera y reafirma identidad.

Así las cosas, al encontrar en youtube canciones como “Hey, Soul Sister” de Train, además de identificarse con una excelente canción se recordarán los servicios y beneficios de este operador.

  1. ES importante evitar campañas publicitarias que vayan acompañadas por géneros y/o mensajes musicales que reflejen melancolía, ira u otro tipo de sensación negativa;  pues por lo general, la música define gran parte de la personalidad;  y parte de los actos que día a día se ejecutan, de una u otra forma son inculcados por la música que se escucha.  En otras palabras: “Dime lo que escuchas, y te diré quién eres”.

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