Lanzamiento:

 

6 de diciembre de 1968.

 

Grabado en los  Olympic Studios, Londres, Reino Unido.

 

Género:

 

Blues rock, country rock, roots rock.

 

Productor Discográfico:

 

Jimmy Miller.

 

Sello Discográfico:

 

Decca Records (R.U.)

London Records (EE.UU.)&ABKCO Records.

 

Lista de canciones:

 

  1. Sympathy for the Devil
  2. No Expectations
  3. Dear Doctor
  4. Parachute Woman
  5. Jigsaw Puzzle
  6. Street Fighting Man
  7. Prodigal Son
  8. Stray Cat Blues
  9. Factory Girl
  10. Salt of the Earth.

 

En general iniciaría estas líneas diciendo que este es el último disco que grabó Brian Jones con los Stones, como si eso debiera otorgarle un plus de algo, pero no, no me sale de adentro. Es verdad que es el último, pero eso no significa gran cosa. Son los días en que el cabezón de Cheltenham pintaba muy poco ya, en que apenas se pasaba por el estudio mientras Richards cargaba con el peso de todas las partes de guitarra, y en que el día en que lo hizo se dio cuenta de lo fuera de juego que estaba, y preguntó a Jagger qué podía tocar. El frontman le respondió: “No lo sé ¿qué sabes tocar?”.

Una cruda escena que se habrá repetido no pocas veces en la historia del Rock. Me imagino a Harris diciéndole lo mismo a Di´Anno en 1981, o por supuesto a Waters en conversación con el sobrevalorado Barrett a finales de los 60.

Si hubiera tenido la suerte de hablar sobre el “Beggars Banquet” en 1968 con motivo de su lanzamiento habría destacado el carácter rebelde y mesiánico de “Street Fighting Man”, la grandeza del nuevo hit “Sympathy for the Devil”, enésima obra maestra de los cinco bardos ingleses, como nombra Kiz a la banda en sus memorias, y la amalgama de estilos perfectamente asimilados que van del blues al folk acercándose al country que podemos escuchar en las demás canciones, pero ¿para qué? ¿Es necesario a estas alturas?

Beggars Banquet fue el paso con que The Rolling Stones dejaron de ser una banda que hacía gracias de niño pequeño (maravillosas, claro, no voy a venir yo aquí a negarlo) para pasar a ser LA BANDA, EL CONJUNTO POR EXCELENCIA EN LA HISTORIA DEL ROCK. Ya no se trataba de mariquiar porque en un tema metieran vientos, sitares, marimbas o las percusiones y ritmos de los músicos de Jajouka, allá en el Maghreb (mira, mira el nene qué rico, qué gracias hace con el sonajero, cómo se coloca el chupete!), ni de ver cómo emulaban a Muddy Waters porque habían viajado a Chicago o a Sam Cooke o el recientemente fallecido Percy Sledge porque de las giras por los States hubieran captado la fuerza del Soul.

El Beggars habla ya un lenguaje personal, se alimenta de nutrientes propios, de la experiencia de unos señores que con poco más de 20 años han vivido ya de todo, y sientan las bases en el convulso 1968 para la hilera de trabajos magistrales que entregarán, uno tras otro, en los próximos 15 años. Los trabajos previos son tremendos, ahí tenemos canciones sueltas que nunca dejarán de hacernos llorar de felicidad, pero como conjunto, nada que llevara la firma de estos tipos había sonado tan enorme, tan a cosecha propia de quienes fueron los primeros rockstars de la edad moderna.

Se sabe que el cuento maluco vudú que abruma en la inmortal “Sympathy” procede de un encuentro  que tuvieron Jagger y su pareja Marianne Faithfull con una turba malencarada en un país sudamericano, que la arrolladora “Street Fighting Man” obedece a la necesidad del cantante de mostrarse “in” en consonancia con los disturbios de aquel mayo del 68, y que la foto interior de la doble funda del vinilo encierra el más esclarecedor retrato jamás hecho sobre las discrepancias de los líderes de un grupo de Rock, con Wyman y Watts ajenos a todo protagonismo, Jones tratando de llamar la atención inútilmente a la izquierda mientras hace el tonto con un perro y Jagger/Richards en el centro captando todas las miradas:

http://members.liwest.at/svboss/tongue/Beggars-Alt.jpg

La portada del retrete con las pintadas estuvo censurada durante años, como si fuera tan escandalosa. Más que nada se recuerda el puyazo a Dylan con ese “Bob Dylan´s Dream” dibujado junto a una flecha que apunta a la cadena del wáter. Entre el divo de Minnesota y los británicos hubo en general buena relación, de hecho Richards y Wood actuaron junto a él en los 80 en el Live Aid, pero en aquellos tiempos el autor de “Highway 61 Revisited” les dio palo diciendo que él podría escribir un tema como “Satisfaction” en apenas dos minutos mientras que ellos jamás serían capaces de componer “Mr. Tambourine Man” en todas sus vidas.

Jonnhy Winter registró una versión del aplastante y sucio “Stray Cat Blues”, Guns n´Roses tocaron “Salt of the Earth” junto a los Stones de 1989 escenificando la fusión entre la primera y la última gran banda de Arena Rock que ha conocido el show business, y en el Rock and Roll Circus de finales de los 60 en que intervinieron Yoko Ono, The Who, Eric Clapton y Jethro Tull con Tony Iommi en sus filas (al loro), sus Majestades demostraron el fuego que fluía por sus venas con esas inalcanzables versiones de “Parachute Woman” o “No Expectations”, por ceñirnos al contenido del disco reseñado a fecha de hoy.

Una obra de arte de principio a fin, la primera de la mejor tetralogía jamás escrita por músico alguno, junto al Anillo del Nibelungo de Richard Wagner.

Valoración:

5.

 

Formación / Line up:

 

  • Mick Jagger – Voz, armónica, coros.
  • Brian Jones – Guitarra, slide, cítara, tambura,

mellotron, armónica, percusión.

  • Keith Richards – Guitarra, slide, bajo y coros.
  • Bill Wyman – bajo y coros.
  • Charlie Watts – Batería y percusión.

Músicos adicionales

  • Nicky Hopkins – Piano, órgano en “No Expectations”
  • Rocky Dijon – Congas en “Sympathy for the Devil”, “Stray Cat Blues” y “Factory Girl”
  • Ric Grech – Viola de arco en “Factory Girl”
  • Dave Mason – mellotron en “Factory Girl”, shehnai en “Street Fighting Man”
  • Jimmy Miller – coros en “Sympathy for the Devil”

Watts Street Gospel Choir – Coros en “Salt of the Earth”.

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